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    Rehabilitación energética en verano: errores a evitar

    El verano suele parecer el momento perfecto para acometer una rehabilitación energética en casa. Las vacaciones de muchas familias permiten reducir las molestias de convivir con las obras y la menor frecuencia de lluvias facilita determinados trabajos exteriores, mientras que disponer de más tiempo libre favorece una planificación más detallada de aspectos como los materiales o los acabados. Una tendencia que se refleja en los datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que muestran que, en 2025, julio fue el mes con mayor concesión de visados de dirección de obra para reformas y restauración de edificios destinados a vivienda, con 2.420 licencias, y, en 2024, fue el segundo mejor mes (2.314 visados), después de abri

    Verano

    Sin embargo, las condiciones propias de esta época también pueden influir en el resultado final de una rehabilitación si esta incluye intervenciones en la fachada exterior. La exposición directa al sol, las elevadas temperaturas y las particularidades de determinados trabajos pueden condicionar la correcta aplicación de algunos sistemas de aislamiento y acabados, con consecuencias que pueden aparecer con el paso del tiempo en forma de menor confort térmico, mayor consumo energético o pérdida de durabilidad, sin olvidar también los riesgos para la salud de los operarios de la obra.

    Ante esta situación, con el objetivo de evitar que una reforma que busca mejorar una vivienda termine perdiendo prestaciones con el tiempo, en el post de hoy identificamos algunos de los errores habituales que suelen cometerse durante una rehabilitación energética en verano, desde la aplicación de sistemas hasta la elección de materiales o la planificación de los trabajos. ¡Sigue leyendo!

    Evitar errores en la rehabilitación energética

    Las condiciones estivales no impiden acometer una rehabilitación energética, pero obligan a extremar la planificación y a adaptar la ejecución de los trabajos. La elección de sistemas adecuados, el respeto de las indicaciones técnicas y la protección de las superficies resultan fundamentales para garantizar un acabado duradero y mantener las prestaciones previstas.

    Estos son algunos de los errores que conviene evitar:

    • Aplicar los sistemas de fachada sobre superficies recalentadas por el sol. En verano, las prisas por avanzar con una rehabilitación pueden jugar en contra de la propia obra. Aplicar sistemas SATE o fachadas ventiladas en condiciones de calor extremo o sobre superficies recalentadas por el sol puede acelerar el secado de los morteros antes de que hayan completado correctamente su proceso de fraguado. Por eso, además de respetar los rangos de temperatura recomendados por los fabricantes (habitualmente entre 5 ºC y 30 ºC), es fundamental proteger las fachadas durante la ejecución y dejar los tiempos de secado adecuados. De lo contrario, pueden aparecer con el tiempo problemas de adherencia, fisuras o desprendimientos que afecten a la durabilidad y al rendimiento energético del sistema.

    • Elegir productos que no están preparados para las condiciones estivales. Las altas temperaturas, la radiación solar directa y el viento pueden acelerar la pérdida de agua y reducir el tiempo abierto de adhesivos, morteros y revestimientos, dificultando su correcta aplicación y endurecimiento. Ante estas condiciones, no se deben incorporar aditivos, añadir una cantidad extra de agua a los productos, ni sustituir componentes de forma improvisada, sino seleccionar productos adecuados dentro de un sistema completo y ensayado, respetando siempre los rangos de temperatura, las condiciones de almacenamiento y los tiempos de secado indicados en sus fichas técnicas. De lo contrario, pueden producirse problemas de trabajabilidad, adherencia, fisuración o diferencias en el acabado que comprometan la calidad y la durabilidad del sistema.

    • Pintar o revocar la fachada sin controlar la exposición al sol y los tiempos de secado. Aplicar pintura o revocos de acabado sobre una superficie demasiado caliente o por encima de la temperatura recomendada por el fabricante puede acelerar el secado e impedir un curado uniforme del revestimiento. Además, no respetar los tiempos entre capas, ignorar la humedad ambiental o elegir acabados con una elevada absorción solar puede favorecer la aparición de ampollas, grietas o desconchados, con el consecuente deterioro del sistema terminado.

    • No proteger correctamente la fachada durante la ejecución. En verano, la colocación de lonas o mallas de protección en los andamios resulta especialmente importante para reducir la incidencia directa del sol y del viento sobre las superficies de trabajo. Sin esta protección, el soporte puede alcanzar temperaturas muy superiores a las del ambiente y los productos recién aplicados pueden perder agua con demasiada rapidez. Además, la protección debe mantenerse durante el tiempo necesario y adaptarse a la orientación de cada fachada, ya que las condiciones pueden variar considerablemente a lo largo del día. También es necesario consultar la previsión meteorológica y anticiparse a posibles tormentas estivales, protegiendo los materiales y las superficies recién ejecutadas frente a la lluvia intensa, el viento o el granizo. Prescindir de estas medidas puede provocar diferencias de secado, marcas, fisuras o irregularidades en el acabado. Por ello, desde Sto suministramos tanto mallas como lonas para ayudar a nuestros aplicadores a que el resultado de su trabajo sea óptimo.

    • Limitar la reforma interior a cuestiones estéticas y olvidar el comportamiento térmico de la vivienda. En muchas reformas interiores realizadas durante los meses de verano se priorizan aspectos como la distribución, los acabados o la renovación estética de los espacios, dejando a un segundo plano elementos que condicionan cómo se comportará la vivienda ante las altas temperaturas. No revisar durante la intervención puntos como las ventanas más expuestas al sol, las cajas de persiana o la protección frente a la radiación solar puede hacer que, pese a la reforma, la vivienda siga acumulando calor durante las horas centrales del día y aumente la necesidad de utilizar sistemas de climatización. Por ello, conviene valorar soluciones como los vidrios con control solar y baja emisividad, que ayudan a reducir la entrada de radiación y a mejorar el confort térmico de las estancias más expuestas.

    • Iniciar la obra sin haber cerrado la disponibilidad y organización de todos los profesionales. En verano, la disponibilidad de algunos profesionales puede verse condicionada por los periodos vacacionales, lo que puede provocar retrasos si no se ha previsto con antelación la coordinación de todos los trabajos. Además, la planificación debe adaptarse a las condiciones de calor, estableciendo horarios que eviten las horas de mayor exposición, priorizando las zonas de trabajo según su orientación y garantizando áreas de sombra, descansos adecuados y acceso permanente a agua potable. La falta de un gremio en un momento determinado o una organización que no tenga en cuenta las condiciones meteorológicas puede obligar a reorganizar el calendario, solapar tareas o recurrir a soluciones improvisadas que afecten a la calidad de la ejecución y a la seguridad de los trabajadores. Por ello, contar desde el inicio con todos los equipos implicados y una planificación realista y adaptada a las condiciones estivales ayuda a evitar parones y trabajos que después requieran correcciones.

    • Dejar para el último momento la tramitación de licencias y autorizaciones. Tener elegido el equipo, los materiales y el calendario de obra no siempre es suficiente para arrancar una rehabilitación energética. No anticipar trámites como licencias, autorizaciones para colocar contenedores o sacos de escombros en la vía pública puede retrasar el inicio de los trabajos durante semanas, especialmente en verano, cuando algunos organismos reducen su actividad por el periodo vacacional. También conviene revisar con antelación las posibles restricciones de la comunidad de propietarios para evitar imprevistos una vez iniciada la obra.

    Sistemas y asesoramiento para cada proyecto

    Desde Sto acompañamos a los profesionales durante las distintas fases del proyecto, poniendo a su disposición sistemas completos y ensayados, documentación técnica y soluciones auxiliares que facilitan una correcta ejecución incluso en condiciones climáticas exigentes. Además, ofrecemos asesoramiento especializado para adaptar cada intervención a las características del edificio, del soporte y del entorno.

    ¿Quieres mejorar el confort y el comportamiento térmico de tu vivienda con una rehabilitación energética liderada por profesionales? ¿Te gustaría descubrir cómo nuestras soluciones pueden ayudarte a dar respuesta a este tipo de situaciones? En Sto Ibérica trabajamos con sistemas y materiales adaptados a cada proyecto de rehabilitación energética y nuestros expertos estarán encantados de responder a tus necesidades a través de este enlace.

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